"Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador." Lucas 18:10-13
Muchas veces, cuando los jóvenes hablamos del término "humildad", lo asociamos rápidamente a la pobreza, y oímos frases como "las personas pobres son humildes, porque no tienen que comer", o "ellos son humildes, porque viven en una carpa o debajo de un puente", pero ¿qué realmente significa la humildad o ser humildes?
Sin ir más lejos, la RAE lo define como una "virtud que consiste en el conociemiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento" o como sinónimo de sumición o rendimiento. Lo que, a primera vista, se aleja muchísimo de lo dicho al comienzo.
Pero la palabra de Dios, ¿qué nos dice respecto a esto?
"Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él los exalte cuando fuere tiempo." 1ª Pedro 5:6
"Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra." 2ª Crónicas 7:14
De esta manera, se nos abre una nueva interrogante... ¿Por qué debemos humillarnos?
Dios nos envía a humillarnos delante de su presencia, ya que de esa forma, él podrá acercarse a nosotros y podrá bendecir nuestras vidas.
"Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados." Isaías 57:15
Ahora bien, ¿en qué consiste este acto de humillación? ¿qué debemos hacer?
Humillarse significa rendirse a sus pies, reconocer que sin él somos nada, que él es el Señor de nuestras vidas y que sólo en él todo lo podemos lograr. De esa forma, agradaremos a Dios, pondrá de su gracia y misericordia en nuestras vidas y perdonará nuestros pecados. Cuando rendimos nuestras vidas delante de él, de manera voluntaria, suceden dos cosas: Dios nos reconoce como un hijo perdido, y se acuerda de las promesas que tiene para nosotros.
"Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu. Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová" Salmos 34:18-19
"Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios." Salmos 51:17
Pero... ¿qué sucede si no lo hacemos? ¿qué pasaría si nos negamos y no queremos hacerlo?
Para Dios, seremos arrogantes, altivos, que es lo contrario a ser humildes. Dios se alejará de nuestras vidas, dejará de depositar su gracia sobre nosotros y nos mirará de lejos, a causa de ello. Así también, dejará de bendecirnos, de ayudarnos en nuestros problemas y de guiar nuestras vidas cada día.
"Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes." Santiago 4:6
"Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, mas al altivo mira de lejos" Salmos 138:6
Toda persona que es arrogante, le gusta que le aplauden y le reconozcan sus logros. Le gusta destacar sobre el resto, llevándose la gloria que le pertenece a Dios. Y cuando eso sucede, Dios podrá humillarte, a causa de la soberbia que hay en tu corazón.
"Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido." Lucas 18:14
Es por ello, que nosotros debemos humillarnos delante de él, antes que él lo haga por nosotros, para que Dios perdone nuestros pecados. Debemos invocar su nombre, buscando su rostro en oración, clamando y suplicando por su misericordia y perdón, arrepintiéndonos de haber sido altivos y soberbios. Reconocer que la gloria es de Dios, y no nuestra.
"Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda. No hay quien busque a Dios." Romanos 3:10-11
"El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia." Proverbios 28:13
"Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza. Y oré a Jehová mi Dios e hice confesión diciendo: Ahora, Señor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos; hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho impíamente, y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas." Daniel 9:3-5
Haciendo vallado y colocándonos en la brecha delante de Dios, es la forma en que nosotros podemos alcanzar su misericordia. Cuando lo hacemos, sólo allí recibiremos revelación, enzeñanza y dirección de Dios. Sólo humillando nuestra carne podemos seguir el camino de Cristo. Al igual que la entrada anterior: Morir para Vivir.
"Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado yu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echo sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre (...). Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse." Lucas 15:17-24
"Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perdera; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará." Mateo 16:22-25
Ahora... ¿qué harás tú? ¿esperarás a que Dios te humille o te postrarás delante de su presencia?
"Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y él puede humillar a los que andan con soberbia." Daniel 4:37
"Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana." Isaías 1:18
Recuerda. Su venida se acerca! Humíllate delante del Señor, y ponte a cuentas.
Dios les bendiga!
Hermano Denny Donoso
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